martes, 22 de diciembre de 2009

La recompensa de la Fidelidad

Una de las historias más bonitas y de las que más me gustan que aparecen en la Biblia es la historia de José, una historia que conocemos todos y como hoy hablaremos de las enseñanzas que podemos aprender de los héroes de la fe y de lo que Dios ha hecho con ellos, por eso voy a hablar de José, un héroe como la copa de un pino.

La vida de José como muchos sabréis no fue nada sencilla, nada agradable ni nada divertida. Hijo de Jacob era el menor de ¿Cuántos hermanos? 12. José tenía muchos dones y a los ojos de Dios (como todos nosotros) era especial. José era recto en su fe. Pues aún así José fue vendido como esclavo a Egipto. Vale, la primera en la frente. Yo imagino preguntándose porqué le estaba pasando todo eso. No creo que sea nada agradable ver como tu propia familia te vende para deshacerse de ti.

José ya tenía un motivo para perder su fe y abandonar su fidelidad en el Señor.

Cuando llegó a Egipto vio donde tendría que servir, en aquella época casi era un privilegio morir al instante de ser esclavo porque sino morías, tu vida pasaba a ser una agonía horrible. Cuando llegó le obligaron a trabajar, a hacer trabajos de labranza, cargar y descargar piedras, y todo esto gracias a sus hermanos. Ya tenía otro motivo para abandonar su fidelidad en el Señor.

Después de esto José, que se ganó la confianza de Potifar, entró en la cárcel por una mala mujer (y es cuando la interpretación de sueños, etc.). José, un chico que no había roto un plato nunca, que honraba a Dios con su vida ya era esclavo, obligado a hacer trabajos forzados y encima en la cárcel. Por si fuera poco, ya tenía otro motivo para abandonar su fidelidad.

La historia de José no es una historia de desolación, es una historia de esperanza. Porque José, a pesar de todos los problemas, a pesar de que su familia le diera de lado, de que fuera esclavo, de que pusieran en duda a su Dios, a su palabra, a pesar de que José estuviera en la cárcel, José fue fiel al Señor y esa fidelidad, dio su fruto.

José puso toda su convicción y su fe en Dios, a pesar de los problemas y Dios le hizo prosperar. Y esto es, por varias razones, lo que nosotros debemos aplicar a nuestra vida, no porque lo haya hecho José, sino porque es lo que Dios espera de nosotros y es lo mejor para nuestra vida:

- Honrar a Dios con nuestros actos: (Génesis 40:8) José, aún en la cárcel, tuvo a Dios presente en todo momento. En este versículo los oficiales quieren que sus sueños sean lo central, pero José se encarga de volver el tema hacia Dios, en vez de aprovechar la situación en beneficio propio. Nosotros debemos siempre de tener a Dios en el centro de todas las cosas, sean malas o buenas. Debemos tener a Dios presente y no perder las oportunidades de compartir de él en cualquier oportunidad, etc. A pesar de las aflicciones que tengamos, Dios debe estar en el centro de nosotros, que no sean los problemas lo que aleje a Dios de nosotros. Que nuestros actos reflejen la obra de Dios en nosotros es otra forma de fidelidad y de compromiso con el Señor.

- Mantenernos fieles ante los problemas: Es difícil y muy complicado que los problemas y aflicciones nos sean irrelevante, porque no lo son. Pero Dios no nos abandona en ningún momento. Nunca la fe ha sido un trabajo fácil para el creyente. Dios muchas veces pone a prueba nuestra fe y nosotros debemos responder a esa prueba defendiéndola y creyendo en el poder que tiene Dios. En Daniel 3: 16-17 estos chicos frente al horno proclamaron que Dios PUEDE. Dios puede hacer cosas grandes cuando nosotros nos mantenemos firmes en esta promesa. Por eso estos chicos no ardieron en el horno y por eso José, después de todo lo que le había pasado, salió del hoyo para convertirse en una de las figuras más importantes de Egipto. Cuando dejamos nuestra fidelidad a un lado y nos dejamos destruir por nuestros problemas y es cuando nuestra propia incredulidad puede hundirnos incluso más.

La fe es la seguridad de las cosas que se esperan, o sea, que la seguridad es la confianza, y en nuestra alma debe de arder la confianza de que un día el propósito de Dios se cumplirá, por poco probable o poco razonable que parezca en ese momento.

Debemos de mantenernos firmes delante de todos los problemas, debemos creer que Dios tiene el poder para restaurar, aunque todo vaya en contra. Él es poderoso para cambiar todo, y si desde lo más bajo sacó a José, a nosotros también nos podrá elevar. Glorifica con tu vida y cree que Dios puede hacerlo. Y verás como Dios desde lo más bajo, te va a elevar.


1ª Pedro 1: 8-9

A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

2 comentarios:

  1. ¿Ves? No era tan dificil...
    Gema.

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  2. EL es Fiel siempre, nunca falla, qué menos que vivir una vida creyendo en El en cada circunstancia, sea lo que sea. zank u

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