Hace no mucho tuve la bendición de que mi abuela y mi tía paterna nos visitaran. Es un trabajo duro porque debido a la salud de mi abuela, y viviendo en Valencia, cada viaje supone un gran esfuerzo. Dio la casualidad de que yo volvía de un viaje muy doloroso y muy duro que perjudicó de lleno mi vida espiritual. He tenido muchas luchas interiores con Dios, clamor, desesperación, incredulidad, incomprensión, etc. pero nunca de este calibre, tanto que yo mismo sabía distinguirlo de otras ocasiones. A la vuelta de mi viaje, y debido a la situación que viví en el lugar al que fui, me vi envuelto en una espiral en la que no encontraba forma de salir.
Pensaba: “¿Cómo es capaz Dios de permitir que me sucedan tantas cosas malas seguidas?, ¿cómo Dios permite que viva esta situación tan irritante y angustiosa de la que quiero salir desesperadamente?
Mi “llama” espiritual estaba recibiendo una corriente de aire tan grande que me provocaba temor. Es difícil pensar en el amor de Dios en situaciones difíciles, de alguna manera tu vida espiritual se ve afectada y troncada por acontecimiento externo, y esto me demostró la gran influencia que tiene el exterior sobre mi vida espiritual, lo cual no es nada bueno. Reflexioné todo el fin de semana que estuve de viaje en esto, el hecho de que mi fe estuviera entre la espada y la pared cada vez que ocurriera un suceso que me provocara dolor, y en este viaje pude experimentar gran dolor.
Pero Dios no nos pone pruebas que no podamos superar. La mañana siguiente a la vuelta de mi viaje me levanté todavía con dolor y pesar en mi corazón, por todo lo que había ocurrido pero más por todo aquello que había reflexionado. Cuando me desperté, mi tía ocupada ordenando la casa me pidió si podía leer un Salmo a mi abuela que estaba empezando el desayuno. ¿Por qué no? – dije yo. Y sin ningún ánimo me senté en la mesa al lado de mi abuela para leerla un Salmo.
- ¿Qué Salmo quieres leer yaya?- le dije.
Y ella, sin conocer nada de mi situación personal y espiritual me dijo: “El Salmo
Yo, que no había leído nunca ese Salmo, comencé a leer.
A medida que iba leyendo, me fui dando cuenta de cómo Dios me estaba hablando con su palabra, de cómo él, por medio de su palabra, estaba abriéndome los ojos y enseñándome cosas increíbles. Este Salmo es una oración del rey David que comienza en sufrimiento y súplica y termina en un gozo extremo. Me hace reflexionar y meditar que toda tribulación, problemas, etc., no son sinónimos de un rechazo por parte de Dios. El amor de Dios no comienza el día en que nacemos y no concluye el día en que morimos (Comentario bíblico “Diario Vivir”), es un amor continuo en toda situación.
Me sentía totalmente identificado con el rey David cuando en el versículo 11 dice: “No te alejes de mí, porque la angustia esta cerca, porque no hay quien ayude”.
Este Salmo me hizo ver que a pesar de todo problema, toda situación dolorosa, malos momentos, incredulidad, etc., siempre hay motivos para glorificar a Dios (versículo 25: “De ti será mi alabanza en la gran congregación…”) y que contamos con el amor de Dios para que nos ayude. Este Salmo me impactó porque comienza en dolor y acaba en ¡GOZO!, el gozo de que Dios es tan poderoso que transforma dolor en amor. Y gracias a Dios, por medio de mi abuela, me he dado cuenta de que Dios, a pesar de nuestras dudas, de nuestros problemas, etc., está ahí con nosotros, y que tan grande es su poder y misericordia que cambia nuestra tristeza en alegría, que nos recompensa por ser fieles y mantenernos firmes en las situaciones difíciles y que nos ama tanto que no permite que esas situaciones nos desborden hasta el límite.
Al acabar de leer el Salmo, me encontraba tan emocionado que no podía apartar los ojos de
Dios nos pide confianza, no nos dejemos avasallar por los momentos duros; detrás de una prueba hay una recompensa y yo comencé con dolor y he acabado con gratitud y gozo.
Espero que Dios os hable de la misma manera como lo ha hecho conmigo y espero en tiempos difíciles, no os olvidéis de Dios porque aunque nos cueste verle o nos preguntemos por qué permite esto o lo otro, Dios no se aleja de nosotros. Rogar al Señor que os ayude, porque, como yo he podido comprobar, Dios es real y no defrauda, siempre contesta.
1ª Pedro 4:12-13
La verdades que tu abuela es un angel... Hace unos días hablé con ella por teléfono y se "arrancó" cantándome una canción! Es ¡¡¡INCREIBLE!!! y soy su "fan".
ResponderEliminarSobre lo que cuentas, me encantaría decirte que es normal a tu edad pero o tú y yo somos de la misma "edad" o esto se te va a repetir más de una vez en la vida...
Somos bastante esclavos de nuestros sentimientos y tenemos que aprender que la vida cristiana no está basada en ellos ni en las circunstancias por las que nos toque pasar... además hay un"individuo" malote malote que se encarga de hacernos pasar por estos trances de amargura y agotamiento espiritual.
Supongo que no te he ayudado mucho ¿verdad? mal de muchos...consuelo de tontos... Pero lo importante es que Dios va a ir poniendo en tu camino siempre Su Palabra por medio de "ángeles" tipo-Montse o de otra "especie" y te va a rescatar del "valle de sombra y de muerte" Sal 23.4
Un beso, artista "audio-visual y pancartero"
Gema
Jesús también se acordó de ese Salmo en la cruz. "Dios mio, Dios mío, porqué me has desamparado?", transformando su dolor en un canto de gozo.
ResponderEliminarEsteban!
ResponderEliminarQue guay este blog! jaja
La verdad es que fue un honor poder compartir contigo ES TIEMPO, tienes razón fue una gran bendición y motivación para cambiar poco a poco todas aquellas cosas que son oscuridad en este mundo, jugamos un papel muy importante en el cual podemos ser LUZ y reflejar a través de nosotros SU amor.
Espero que ÉL te utilice como hasta ahora de herramienta para su gloria, sigue adelante con el blog;)
Ánimo en todo!
Espero vete pronto, un abrazo Esteban:)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias Esteban; por tantas cosas.... (Ana-Elena)
ResponderEliminar